Por: Jose Manuel García Bautista

Las circunstancias que rodearon la tragedia del Titanic hicieron que muchos se preguntaran : “¿estaba escrito el desastre del trasatlántico?”

El escritor Morgan Robertson publicó una novela en 1898 titulada The wreak of the Titan, este escritor decía estar inspirado por un “espíritu” y solía escribir en estados de semi-trance hasta que la inspiración parecía llegar a su hábil pluma, lo cierto es que pese a ello Morgan Robertson no pasó nunca de ser un mediocre escritor. La relevancia de su novela estriba en las coincidencias existentes con la tragedia del Titanic, en su novela reflejaba el hundimiento de un trasatlántico en aquellas mismas aguas y con unas características que hacen pensar que su novela es algo más que una casualidad con el futuro.

El buque de Robertson se hundiría irremisiblemente tras chocar con un iceberg una noche de Abril muriendo la mayor parte del pasaje.

En 1911 se publicó un libro en Nueva York en el que se hacían una serie de predicciones para el año 1912, había sido realizado por una serie de videntes y astrólogos en el que pusieron de manifiesto sus visiones, premoniciones y predicciones. En un apartado de ese libro decía: “un titán del mar, un coloso se hundirá en las aguas heladas del Atlántico norte…”, El Titanic aún no había sido botado.

W. T. Stead pereció en la tragedia del Titanic, la particularidad de su muerte es que 32 años antes, en 1880, publicó un cuento en la Pall Mail Gazette llamado Futility donde recreaba el hipotético hundimiento de un lujoso trasatlántico en el Atlántico Norte. En 1892 volvía a narrar la historia de otro colosal hundimiento y en 1910, guiado por una extraña obsesión , daba una conferencia sobre la seguridad en los barcos, incluso llegó a soñar con su propia muerte a bordo de uno y confesó a sus más allegados que “sabía que su muerte se produciría en el mar”. Se dice que la conferencia sobre la seguridad en los barcos la ilustró con un espeluznante dibujo donde se le podía ver a él mismo como víctima de un naufragio. Stead llegó a consultar a afamados cartomantes y especialistas en adivinación de la época como el conde Louis Warner de Hamon más conocido como Cheiro o W. De Kerlor. Cheiro le advirtió pocos meses antes de embarcar el escritor en el Titanic que veía un gran peligro para él en el mar y más aún si emprendía viaje en Abril de 1912. El médium W. De Kerlor le pronóstico que realizaría un viaje a Norteamérica antes de que ni siquiera tuviera pensado hacerlo y que en él veía a Stead envuelto en una colosal tragedia junto a millares de personas ahogándose en aguas oscuras… Meses antes de la botadura del buque un sacerdote escribía a Stead comentándole que el barco se hundiría en su viaje inaugural, pese a ello el escritor se reunió con su destino y viajó a bordo del Titanic rumbo a su inquebrantable futuro.

Según el profesor Ian Stevenson, apoyándose en los testimonios de 19 pasajeros con experiencias extrasensoriales, hubo una gran cantidad de personas que tuvieron sueños premonitorios en torno al hundimiento del trasatlántico.

Colin McDonald rechazó el puesto de ingeniero a bordo del Titanic ya de decía tener un mal presentimiento sobre el barco. La corazonada le salvó la vida, su sustituto murió víctima del naufragio.

J. Connon Middleton, un hombre de negocios londinense, narró a la Society of Psychical Research como soñó con la tragedia del barco días antes de que este saliera a la mar. Trató de anular su pasaje pero no pudo…, días antes de que zarpara el barco de Southampton se le comunicaba la disponibilidad para la anulación del billete según consta en los registros de la White Star Line con fecha del 9 de Abril de 1912.

Emil Russell, una de las supervivientes del hundimiento, abrazó un retrato de su hija para tomar fuerzas ante lo que estaba viviendo. Al otro lado del Atlántico, esa impresión psíquica llegaba hasta su hija en Nueva York, la chica podía ver mientras dormía a su madre a bordo de un bote salvavidas a salvo en medio de aquella horrible tragedia.

Uno de los mecenas de la naviera, el banquero J. Pierpont Morgan anuló su pasaje en el viaje inaugural debido a una extraña manía supersticiosa que tuvo poco antes de zarpar. El presidente de la Harland & Wolff, Lord Gird, también se ausentó inesperadamente del viaje sin motivo aparente.

El matrimonio millonario Wanderbright decidió a ultima hora no viajar a bordo del buque víctima de un inesperado presentimiento, tan acelerada fue su marcha del mismo que a sus sirvientes no les dio tiempo de bajar.

Una pareja de psíquicos vaticinó la muerte de al menos mil personas en el viaje inaugural del Titanic y por consiguiente el hundimiento de este en las frías aguas atlánticas.

Mrs. Harris, superviviente del naufragio, contó -muy emocionada- como un hombre de aspecto amable y desconocido se acercó a ella en Sothampton y le dijo que no debía subir al barco, ella le espetó las razones a lo que el caballero respondió con una pregunta inquietante: “¿ama usted la vida? “, “Si” respondió ella, “entonces baje del buque en Cherburgo”. Mrs. Harris no lo hizo pero salvó su vida.

Entre los numerosos objetos de valor embarcados a bordo destacaban una versión del Rubaiyat, de Omar Khayyam y una momia egipcia embarcada en Southampton por Lord Canterville el 10 de Abril de ese año, había sido encontrada en Tell el Amarna según la prensa cariota y pertenecía a una mujer sacerdotisa de gran importancia religiosa, cuenta la leyenda que en el sarcófago se podría leer: ”Despierta del sueño en que te hayas sumido. Tus profundos ojos jamás serán vencidos por aquellos que intenten interrumpir tu sueño eterno”. Son muchos los que piensan que la supuesta maldición influyó decisivamente en el modo de actuar del capitán Smith en cuanto a la toma de importantes decisiones y en el hundimiento del propio Titanic.

Charles Morgan era ministro de la Iglesia Metodistas de Rosedale de Winnipeg, Manitoba, Canadá. Se preparaba para el oficio de la tarde cuando sintió un gran sopor y quedó envuelto en un extraño sueño, veía olas y grandes ruidos en medio de la oscuridad mientras sonaba un himno ya olvidado por el reverendo Morgan. Cuando comenzó el oficio la congregación comenzó cantando: “Escúchanos, Padre, mientras te rezamos por los que están en peligro en la mar”. Se sintió emocionado ya que era el mismo que había oído en sueños, pero su emoción se volvió turbación cuando pocos días después llegó la noticia al pueblo de que el Titanic se había hundido aquel mismo día cobrándose más de un millar de almas.

El médium V.N. Turvey anunciaba el 10 de Abril de 1912 que el trasatlántico se hundiría dos días después de comenzar su viaje… se equivocó por dos días.

El escritor Graham Greene relataba en su biografía como cuando tenía 5 años soñó premonitoriamente con el hundimiento del Titanic, “la noche de Abril del desastre del Titanic, soñé con un naufragio. Una imagen del sueño ha permanecido conmigo más de sesenta año: un hombre con impermeable, doblado al lado de una escalerilla del barco bajo el golpe de una gran ola…”

En 1935 ,a bordo del Titanian se encontraba el oficial William Reeves. Viajaban por la misma zona donde años antes se hundió el Titanic rumbo a Canadá, sin saber cómo se sintió invadido por el temor y la angustia dando un grito de “¡Peligro avante!”, el barco varió su rumbo y de la clara y tranquila noche surgió la figura de un imponente iceberg con el que hubieran colisionado… era el día de su cumpleaños, era la noche del 14 de Abril de 1935.

En 1987 Dennis Elwell escribió dos cartas a las navieras Cunard y P&O en las que les avisaba de posibles naufragios de barcos en la zona ya que 75 años antes el Titanic había naufragado bajo unas condiciones astrológicas de eclipse solar y una configuración planetaria análoga a las que se vivía mientras Elwell escribía las cartas. No hubo respuesta de las navieras quizás tomándolo un poco por loco. La tragedia volvió al mar cuando el 6 de Marzo de 1987 el Herald of Free Enterprise, un ferry de la P&O zozobró en Bélgica con el balance de 188 personas muertas en el percance. En Diciembre de ese mismo año, el ferry Doña Paz se hundía en las Filipinas provocando 1600 personas fallecidas.

La tragedia del Titanic no ha sido la mayor perdida de vidas humanas en el mar, en 1945 el navío alemán Wilhelm Gustloff fue torpedeado en el Mar Báltico por el submarino soviético S-13, en este incidente perdieron la vida más de 9000 personas.

Corazonadas, presentimientos, precogniciones, visiones. Se vivía una época en la que los grandes actos eran aprovechados para lanzar mensajes catastrofistas, pero en el caso del Titanic los acontecimientos nos hacen pensar que el azar no tuvo nada que ver en los cientos de casos y relatos que narran experiencias similares que hacían prever la tragedia del trasatlántico. La historia del Titanic va más allá de los convencionalismos catastrofistas para entrar de lleno en el difícil arte de la predicción voluntaria o involuntaria de los acontecimientos futuros.

*Fragmento del libro Las lágrimas del Tiempo de Jose Manuel García Bautista, Absalon 2009.

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