Por: Jose Manuel García Bautista

La Historia del Tarot está unida a la Historia de la Humanidad y de los siglos más recientes de la misma, como si de una Ciencia se tratara encierra en su interior el germen de algo que, aún, no logramos comprender y son las claves de nuestro futuro. En la Edad Media el Tarot y el proto-Tarot, se consideraba como una de las máximas expresiones del esoterismo, del Saber oculto.

El tarot así es un libro, un libro de cultura, cuyas páginas tienen mucho que enseñarnos y que nos harán comprender nuestra vida y de todo aquello que nos rodea en lo que forma nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.

Los orígenes del Tarot

Los orígenes del Tarot hemos de encontrarlo en pleno siglo XV, en el llamado Tarot de Filippo María Visconti (1412-1447). Los estudiosos y eruditos de este tipo de cuestiones, como Giordano Berti creen que fue el duque de Milán su inventor, y es que algunas de las imágenes de aquel primigenio Tarot se asemejan en extremo a la de una baraja diseñada por el duque en 1415 que era conocida como el Juego los XVI Héroes.

Antoine Court de Gebelin, Eliphas Levi y el Doctor Gérard Encausse (Papus), en diversos estudios realizados sobre y por ocultistas de los siglos XVIII y XIX, tratan de demostrar una relación secreta y oculta entre el tarot, la cábala y el simbolismo egipcio. Lo cual sería algo más que una cuestión de azar…

Los historiadores actuales como Daniel Rodes y Encarna Sánchez creen que sus raíces habrían de buscarse en los cátaros medievales y la cultura occitana, ya que la filosofía puesta de manifiesta por estos entra en comunión con la idea básica del juego de Tarot.

Encontramos curiosas imágenes y alegorías en ella, como la “Papisa” donde se hace una referencia directa al cristianismo menos ortodoxo, más rompedor, y a la importancia de la figura femenina en el Tarot, en el Cristianismo y en la sociedad de la época.

Así pues el Tarot también sería una vía de transmisión del conocimiento filosófico y secreto más que una suerte de arte adivinatorio. La Papisa es identificada con la “Papisa Juana”, figura casi legendaria, pero que en la realidad se corresponde con un símbolo de la Fe cristiana.

Otra vía, que se apunta como origen, nos habla que podrían haber sido los gitanos de Centroeuropa quienes dotaron al Tarot de sus características adivinatorias. No obstante siempre fue mal visto por la Iglesia de la época… Y la Inquisición penó su usó tildándolo de herejía, que no es lo mismo que una condena por brujería…

En 1781 Antoine Court de Gébelin, clérigo suizo y francmasón, publicó a través de “Le Monde Primitif”, un concienzudo estudió donde ponía de manifiesto que las cartas del Tarot mostraban el simbolismo religioso más antiguo, decía que representaba los misterios de Isis y Thoth. Además decía que el nombre o denominación de “Tarot” venía de las palabras egipcias “tar”, que significa “real” y “ro”, que significa “camino”, constituyendo el “camino real” a la sabiduría pero también al misticismo y la magia.

Sin embargo también se identificaba a las representaciones del Tarot con el “Libro de Thoth” egipcio en la práctica ocultista.
Las modernas investigaciones sobre el Tarot nos dicen que el siglo XVIII se le dotó de su “aura” de adivinación gracias al ocultita francés Jean-Baptiste Alliette o “Etteilla”, quién diseñó el primer mazo de tarot esotérico y además realizó las atribuciones astrológicas y motivos “egipcios” a varias cartas. Con ello lo que logró fue alterar muchos de los diseños marselleses implementando los significados adivinatorios.

Eliphas Lévi fue el impulso de la idea de las cartas como clave mística apoyado en la Orden Hermética del Alba Dorada. Muchos consideran a Lévi como el verdadero fundador de las escuelas de Tarot. En su obra “Dogme et Ritual de la Haute Magie” de 1854 ya hablaba de ellas como sistema de adivinación relacionada con la Cábala. Sin embargo el mazo de cartas de Eteilla, con sus alteraciones aún es usado muchos practicantes del tarot.

Hoy día es un sistema de adivinación muy popular y consultado, en él –actualmente- se sincretiza con otras creencias y tradiciones como la astrología o la numerología.

El Tarot como elemento esotérico y adivinatorio

A finales del siglo XVIII comienza a ser muy popular en Francia un sistema de adivinación usando un método de cartas ilustradas… un método que aunaba magia y mística, un método que decían “podía resolver el futuro del consultante”. Era el año 1781 cuando apareció una obra impresa llamada “Le Monde Primitif” del clérigo Antoine Court de Gébelin -a su vez francmasón-. En las páginas de ese libro realizaba un estudio sobre la simbología religioso antigua y la permanencia de sus vestigios en el mundo que les había tocado vivir.

Es curioso, De Gébelin decía que “el simbolismo del Tarot de Marsella representaba los misterios de Isis y Thoth. Así el nombre “tarot” venía de las palabras egipcias “tar”, que significa “real” y “ro”, que significa “camino”, representando un “camino real” a la sabiduría” Hecho que ya hemos comentado pero que conviene remarcar.

Sin embargo Gébelin carecía de elementos para sostener tales afirmaciones, todo era indemostrable. Pero Gébelin estaba convencido de la certeza de sus afirmaciones. En la época Champollion aún no había descifrado los jeroglíficos egipcios y para cuando lo hubo hecho la idea de Gébelin sobre el tarot ya había arraigado entre la población y sus practicantes, así se estableció su identificación con las cartas del tarot con el “Libro de Thoth” egipcio en la práctica ocultista.

Marie-Anne Le Normand se encargó de hacer del tarot un elemento común en la Corte de Francia, lo llevó como un revelador sistema de adivinación y la profecía, lo cual –dicen- fascinó al propio emperador Napoleón I, sobre todo por Joséphine de Beauharnais, que fue su primera esposa. Sin embargo ésta no usaba el tarot habitualmente.

Antiguos mazos de “Tarot”

Se cree que los primeros juegos de cartas de Tarot o mazos de adivinación tuvieron su origen en Egipto con un alto grado e representación simbólica. Fue en 1367 hace su “aparición oficial” en un bando sobre su uso en la ciudad suiza de Berna, teniendo –según constaba- un origen y “jugabilidad” en el Islam y en Europa vía la España musulmana.

Las cartas representaban las 52 comunes sin comodines, en ellas estaban representados los palos típicos que eran Cimitarras, Bastones, Copas y Monedas. Con el tiempo sufrieron diferentes adaptaciones hasta convertirse en las actuales Espadas, Bastos, Copas y Oros.

Hacía el año 1377 ya se puede decir que las cartas del tarot estaban ampliamente en circulación por toda Europa, si bien la versión más extendida es lo que hoy llamaríamos como “juego de naipes” que son las cartas normales sin los arcanos mayores del tarot.

Las cartas de “Tarot” más antiguas de la que se tiene constancia son las llamadas cartas de Cary-Yale o también como “Tarot Visconti-Modrone, creyéndose que tenían su origen entre los años 1442 y 1447, siendo su autor un anónimo pintor al servicio de los poderosos Visconti-Sforza de Milán. Esas 66 cartas hoy están expuestas en la Yale University Library, en EE.UU.
Los practicantes del “Tarocchi” eran principalmente las poderosas familias italianas de la época, de mediados del suiglo XV (1440 a 1460), descantado los Sforza y María Visconti, hija del duque Filippo Maria.

Las primeras cartas se creen que fueron diseñadas e ilustradas por el pintor Bonifacio Bembo. De aquellas cartas de Bembo 35 están en la Pierpont Morgan Library, 26 en la Accademia Carrara, 13 en la Casa Colleoni y 2 (el Diablo y la Torre) desaparecidas.

El mazo de cartas de los “Visconti-Sforza” es el más copiado pues en él se dan los palos de espadas, bastos, oro y copas así como las figuras rey, reina, caballo y sota. Sería el equivalente más próximo y fiel a nuestra baraja actual.

Las cartas de triunfo

Las cartas de triunfo son una versión, o variante, de las cartas de tarot. Surgiendo 40 años después de aquellas y ya eran nombradas en el texto de Mariano Da Tortona (¿? – 1425), escrito entre 1418 y 1425. Se le ubica con exactitud debido al pintor de las ilustraciones y su presencia en Milán, él era Michelino de Besozzo.

Mariano Da Tortona muere en 1425 y parece que se debe a él la creación de esta variante del Tarot, aunque se cree que su creación se realizó al menos una década antes. El mazo de Da Tortona tenía únicamente 16 triunfos y las figuras que se representan no pueden ser comparadas a las cartas del Tarot y los palos no eran tales sino la representación de especies de aves.

La consideración de la relación entre el mazo de cartas de Mariano Da Tortona y las cartas del Tarot radica en esas mismas 16 cartas que son consideradas como los triunfos en el Tarot.

25 años después, Jacobo Antonio Marcello, las denominó como “ludus triumphorum” o también como “juego ganador”.
Los siguientes mazos de cartas que indica la existencia de las cartas del Tarot son los mazos de Brera-Brambrilla y Cary-Yale-Tarocchi, o mazos de Milán, tal y como consta (incompletos) en el Tribunal de Ferrara. Su ubicación en el tiempo es imprecisa pero la datación se la atribuyen al año 1440.

Hacia 1450 el “juego” del Tarot tiene una gran relevancia y debido a ser año de Jubileo es divulgado a otros puntos de Europa adquiriendo una rápida notoriedad.

Las cartas “di trionfi” era, sobre todo, jugadas en la alta sociedad italiana, de gran aceptación en la Corte de Milán y Ferrara, que pasaban por ser las más elitistas, exclusivas y distinguidas de Europa.

Elementos del Tarot

El Tarot es un conjunto de cartas con diferentes ilustraciones y significados. Cada una de las cartas que contiene y que representa tiene su propio significado, estando relacionado –para unos- con el futuro aún por venir o con los arquetipos –para otros- del ser humano. A ese conjunto de significados se le atribuyen una idiosincrasia particular así como una forma de acceso a la situación presente o futura del consultante.

Cada carta tiene su propia ilustración y posee su propio significado, dependiente en muchas ocasiones de las cartas que lo rodean. Cada una de las cartas del mazo del Tarot tiene su propia selección simbólica de colores e íconos, nada es dejado al azar, así –por ejemplo- en las cartas que predominan los tonos azueles tendrán un significado más amplio en el sentido espiritual.

Igualmente están muy ligadas al valor numerológico de los mismos, estando –según los expertos- relacionado con la Cábala.
Cada “palo” representado en el Tarot tiene su propio significado, así el palo de Copas representaría al amor, las pasiones y los sentimientos. Las Espadas al pensamiento y la Inteligencia. El palo de Oro o pentáculos sería la naturaleza de la materia; el palo de Bastos sería la Vida y el Fuego.

La lectura del Tarot

Predecir el futuro, o ser conocedores de nuestro futuro, es el gran anhelo de ser humano. Uno de los métodos más populares de adivinación del futuro es el Tarot, cuyos grabados y leyendas van más allá de la realidad. En el medievo se consideraba uno de los sumun del esoterismo.

El Tarot era y es utilizado para predecir las circunstancias presentes o el devenir. Para unos el “secreto” está en las dotes del tarotista. Para otros en “el espíritu guía” que mueve los hilos del futuro. De alguna u otra forma, para otros, es el subconsciente colectivo el que hace de esta realidad algo tan especial…

El método de consulta del tarot el absolutamente subjetivo ya que la fuerza de los mensajes puede variar de una persona a otra, de un cartomante a otro.

Las cartas son barajas, mezcladas, “perdidas” para no tener un orden lógico dentro de la ilógica. Son colocadas boca abajo y cada carta tendrá un significado en función de todas aquellas cartas que le rodean teniendo todas una interrelación e interdependencia. Las tiradas siempre variarán de una a otra pues las cartas no serán las mismas, ni su disposición ni orden. De dicha forma se puede afirmar que la adivinación del futuro mediante este sistema es ardua y compleja.

Por ello, igualmente, han surgido software de interpretación y aplicaciones que ayudan en tal tarea.

Para el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung el tarot tenía una correlación e importancia sociológica para el individuo a nivel simbólico. No creía en el tarot como sistema de predecir el futuro pero si como una manifestación de los arquetipos, de los tipos fundamentales de personas, de las situaciones que permanecen en el subconsciente. Así, para Jung, la carta con la ilustración del Emperador representaría a la figura del padre.

Jung en sus teorías de los arquetipos creía, y así lo manifestó, que las cartas del tarot representarías los distintos tipos de personas creando así situaciones arquetípicas que entroncarían con la/s carta/s seleccionada.

Para el profesor Timothy Leary las cartas del tarot serían la representación pictórica del desarrollo humano en una evolución desde la etapa de bebé a la adulto maduro. Para Leary la carta marcada como “El Tonto” sería el bebé recién nacido, la carta de “El Mago” simbolizaría la etapa de juegos infantiles.

Para otros expertos en la psicología del Tarot (como la Orden Hermética del Alba Dorada) el Tarot sería un libro que tendía un significado oculto y unas reglas de modo mnemotécnico para su enseñanza secreta. De ahí que “Arcano” (arcanum: cerrado, secreto) sea empleado para designar dos secciones del mazo del tarot.

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