EL MILAGRO SE SAN VALENTÍN

Por: Jose Manuel García Bautista

En un día como hoy, es tradicional celebrar el “Día de los Enamorados” o “San Valentín”, siendo una fiesta casi mundial donde diferentes culturas y pueblos lo hacen de forma muy similar: regalando rosas, tarjetas o bombones (chocolate).
Quizás pocos sabrán que Valentín tiene un milagro en su haber que sumado a la obra que llevó a cabo en vida le hizo ganar su santidad.

De forma breve indicar que San Valentín era un sacerdote cristiano que en tiempo del emperador romano Claudio II (siglo III d.C.) casaba en secreto a los jóvenes que deseaban contraer matrimonio en el amor.

¿Cuál era el delito? Que el emperador no quería que los jóvenes se casaran ya que, pensaba, siendo libres y sin obligaciones familiares, se centraban mejor en la vida militar, las luchas, el Ejército y entregarlo todo en la guerra en pro del Imperio Romano.

Valentín creía que la ley del emperador era injusta e hizo sus matrimonios en secreto siendo muy respetado en Roma. Claudio II al enterarse mandó que lo metieran en prisión y dispusieran todo para su ejecución mediante el gobernador de Roma, Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza.

En las cárceles el carcelero, Asterius, se quiso mofar de San Valentín y le dijo: “Si estás en contacto con Dios y él lo puede todo…¿Por qué no curas a mi hija que es ciega?”.

Valentín, con calma, le dijo: “Tráela esta noche aquí”.

El carcelero pensó que si aquello era una broma él mismo mataría a Valentín. Al llegar la joven a la celda donde estaba Valentín, le puso las manos sobre los ojos y en el nombre de Dios pidió que Julia volviera a ver. La joven, al retirar el santo las manos de sus ojos recuperó la vista obrando el milagro.

Padre e hijo cayeron de rodillas ante él y se convirtieron al cristianismo. Pese a ello y las muchas peticiones de perdón el emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270.

Julia, agradecida, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. Hoy día el almendro es el símbolo de amor y amistad.

Y San Valentín tiene una relación directa, y estrecha, con esta tierra, pues en el año 1965, cuando se reordenaban los archivos catedralicios surgen unos viejos legajos fechados en agosto de 1782 donde se notifica la entrega en el templo de los restos del santo, mártir cristiano, al exhumarse sus restos de unas catacumbas romanas del Cementerio de Ciriaco en el siglo XVIII.

Los documentos formaban parte del testamento del diácono Vicente González donde se expresa donar a la Catedral de la Encarnación el cuerpo de San Valentín pidiendo misas en su honor, se adjuntaba un certificado de autenticidad de los restos expedido en 1779 por el prefecto del Sangrario Apostólico fray Nicolás Solio.

El cuerpo, sin embargo, desapareció durante la Guerra Civil aunque aún hay personas que recuerdan con emoción como se exponía en una urna en la capilla de San Indalecio cada 14 de febrero.

Hoy podría encontrarse sepultado en un lugar indeterminado bajo la Catedral, esperando a que sea encontrado como muchos encuentran, en su nombre, el amor.

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