Por: Jose Manuel García Bautista

La casa de las Sirenas originariamente llamada “Recreo de la Alameda”, por estar situado precisamente en la Alameda de Hércules, zona con mucha historia también “paranormal” (referencia a nuestra ruta por la Alameda) Alameda de Hércules que tubo tiempos alternos de bonanza y decadencia, según la época.

Ya la historia de su construcción tiene su parte de misterio, porque sobre la construcción del edificio circulan dos versiones, una con tintes de leyenda y la otra si documentada, veremos si podemos encontrar en ellas la explicación a las presencias que ocupan el edificio, rumores que siempre han circulado por la ciudad y así también nos lo han contado diferentes testigos.

Cuentan que fue mandado a construir por la princesa Ratazzi, Mª Letizia Wyse Bonaparte, descendiente de Napoleón III, y que eligió Sevilla para su retiro, fue encargada al Barón Haussmann, que estaba de moda en París en la segunda mitad del siglo XIX, principios del XX, y sería allí donde la princesa esperaría a la muerte viendo la vida pasar en la Alameda a través de sus vidrieras, cortinas y encajes. ¿Será el fantasma de esta princesa, la dama con atuendo largo y de época que nos cuentan se puede ver y oír allí?

La otra versión que encontramos es la que tenemos documentada y dice que fue D. Lázaro Fernández de Angulo, Marqués de Esquivel, poderoso terrateniente, poseedor de una de las 20 fortunas más grandes y poderosas de la Sevilla de la época, el que decide construirse una casa palacio de tipo francés (única construcción de este estilo junto a “La Casa Rosa” que hay en Sevilla).

Su arquitecto fue Joaquín Fernández Ayarragaray (1861-1864), sobre una parcela de 1.800 m/2, de los que 1.200 m/2 son edificados, contaba con un patio central y jardines afrancesados, en las rampas laterales del edificio destacaban dos grandes figuras mitológicas de bronce de unas sirenas con pedestal y otras dos menores en las jambas de la portada que servirían posteriormente para darle el nombre popular de “La Casa de las Sirenas”, el conjunto se completa con otros dos edificios en los laterales que serían usados de caballerizas y almacén, lugar donde nos han comentado testigos que también han oído golpes y voces extrañas. Bien pues tan sólo 6 años después el Marqués vendió el palacete, pasando por diferentes dueños.

Pero nos interesa otra familia que sabemos habitó la casa, muy renombrada por la época la Familia Portilla, de la que se dice que allí murió uno de sus hijos, se desconoce el motivo por el que abandonaron la casa por los años 50. Y te hago referencia a esta familia porque allí nos comentan puede verse un niño ¿será el fantasma de este niño el que nos cuentan se aparece en la buhardilla de la casa?

Continua pasando el tiempo y a la Alameda le llega su época de decadencia y es cuando la casa fue usada también como casa de citas. La casa se fue deteriorando, hasta quedar en ruina.

Hablan que debajo de la casa hay unos túneles que pueden dar explicación a los ruidos, golpes y voces que allí se escuchan, aunque realmente esos presuntos túneles acabarían bajo la misma casa o en las cercanías ya cegados por el tiempo.

Ya en los años 90 la casa fue totalmente reconstruida convirtiéndose en el Centro Cívico del Distrito Casco Antiguo, desde entonces son numerosos los testimonios que hay de alumnos y profesores que participan en los talleres que allí se imparten y también del personal de seguridad que aseguran haber visto una figura etérea, oído pasos y golpes en su interior.

Pero el último “evento” paranormal, por así calificarlo, lo vive una persona que acudió a la “Casa de las Sirenas” atendiendo a otro fin cultural en la misma. La testigo nos narraba: “Llegué con bastante tiempo de la hora, siempre llego un poco antes pero aquel día llegué con una hora de antelación, claro, me puse a dar vueltas por la Alameda y al final acabé entrando, pasé al interior, al salón donde era el acto y allí estuve un rato, comencé a sentir como si un niño jugara en el pasillo, no me molestaba pero aquellos ruidos, al cabo del rato, comenzaron a ser incómodos. Salí y le pedí silencio. Era un chico de unos 11 años que jugaba allí, corriendo de un lado a otro, me llamó la atención su ropa por qué parecía de otro tiempo. Volví a entrar en el salón y entonces comenzaron a aporrear la puerta. Volví a salir pensando que era aquel chico pero no vi a nadie y fue cuando me dirigí a la puerta y se lo comenté al guardia. Me dijo que en el edificio no había ningún niño y que no se había escuchado ningún ruido. Me quedé helada. Fue cuando un señor que había allí, también para el mismo acto, me dijo que se hablaba de la aparición de un niño en este mismo edificio y que se trataba de un fantasma. Me quedé horrorizada aunque yo no sentí miedo”.

Un nuevo suceso paranormal en un edificio encantado donde lo imposible se hace realidad.

Fue Aimée Michel, el sabio francés amigo de nuestro querido ufólogo catalán Antonio Ribera el que dijo aquello de “tener la mente abierta a todo y no creer en nada”. Creo que esto mismo se puede aplicar a todos los terrenos de la Parapsicología y la Ciencia. Pero si gozamos de un espíritu inquieto, rebelde, con ánimos de encontrar la Verdad y ansiando saber más pese a nuestras limitaciones quizás deberíamos de recordar las palabras de Thomas Jefferson quién dijo “UNA OPINIÓN EQUIVOCADA PUEDE SER TOLERADA DONDE LA RAZÓN ES LIBRE DE COMBATIRLA”.

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