Por: Jose Manuel García Bautista

Cuando se habla de órdenes monástico-militares en España siempre imaginamos a los caballeros Templarios sin detenernos a pensar que otras, igual de gloriosas, tuvieron una destacada presencia en nuestra ciudad, en Sevilla.

La Orden Teutónica y otras sociedades secretas en Sevilla

Los Caballeros Teutónicos, como los Hospitalarios y los Templarios, comenzaron su caminar por la Historia en las Cruzadas por los Santos Lugares salvaguardando la integridad de los peregrinos que hasta ellos se trasladaban. Durante la primer cruzada los caballeros teutónicos se mantuvieron en un hospital al abrigo de la muralla de Jerusalén bajo la advocación de la Virgen, pero poco a poco se hicieron con un hueco hasta que el Patriarca de Jerusalén aprobó las normas de los hermanos de la Orden Teutónica bajo la protección de la Orden de San Juan Fratres hospitalis Sanctae Mariae Theutonicorum Ierosolimitanorum. Fue en 1198 cuando se desligan de esta y forman una orden independiente al reconocer el papa Inocencio III sus reglas bajo los votos de pobreza, castidad y obediencia de la Ordo Fratrum Domus Hospitalis Sanctae Mariae Teutonicorum in Jerusalem, estando amparados por el emperador Federico II y el propio papado.

En España se tiene constancia de su presencia gracias a las relaciones que tenía la casa de los Hohestaufen y los reyes castellanos del siglo XIII. Durante el reinado de Fernando III “El Santo” primero, y Alfonso X “El Sabio” después, Castilla tuvo amplias relaciones con Alemania, así lo demuestra que le propio rey sabio quisiera optar al trono del Sacro Imperio, pero fue el matrimonio de Fernando III en 1219 con la germana Beatriz de Suabia, nieta de los emperadores Enrique VI Hohestaufen y el bizantino Alejo lo que abrió las puertas peninsulares a los caballeros Teutónicos. El nacimiento el Alfonso X reforzaría este lazo hispano-germano así como el de la Cultura. Justamente ser nieto del emperador Felipe de Suabia concedía a Alfonso X opciones de acceder como heredero al trono del Sacro Imperio Germánico. Pero en España, en aquella España aún en formación, los caballeros Teutónicos tomaban posiciones, como lo hicieran los Templarios, y en 1219 el Gran Maestre de la Orden Hermann von Salza, visita los reinos de los reyes castellanos estando también presentes en la escolta que veló por la seguridad de la princesa Beatriz de Suabia a España, nadie mejor que ellos para esta misión que hizo que tuvieran privilegios en los reinos hispanos como la concesión del Santurario de María de Castellanos en La Mota del Marqués, antes La Mota de Toro en Valladolid, en tierras de Montes de Torozos tendrían su única encomienda los Teutónicos. En documentos como el Índice o Becerro de la Encomienda Teutónica, iniciado en 1526, en la época del último comendador, y el sucesivo Índice de las Escrituras y Papeles que hay en el archivo parroquial de Santa María de Castellanos y San Martín y su anexo de la Villa de Mota de Toro, alias del Marqués, diócesis de Zamora, se deja constancia de todo ello así como de su veracidad histórica. Igualmente el 20 de septiembre de 1231 Fernando III firma un documento en el Monasterio de Santo Domingo de Silos teniendo como respaldo al arzobispo primado Don Rodrigo, se les concede la zona de Higares, en Toledo, cerca de territorios musulmanes, lo cual era un privilegio y un seguro contra invasiones.

En Andalucía también tienen una destacada presencia, sobre todo al participar en la Reconquista de Fernando III contra los territorios invadidos por los musulmanes, producto de ello luchan con los castellanos para tomar Córdoba en 1236, Jaén entre 1243 y 1246, Carmona en 1247 y Sevilla en 1248. Así en el reparto de tierras como gracia del rey les corresponde casas, haciendas y molinos. En Sevilla su presencia es destacada por el nombre de una calle que recuerda su Historia en la ciudad: la calle Alemanes junto a la Catedral hispalense. Los territorios conquistados a los musulmanes pasaron a denominarse como tierras de María y sus defensores Caballeros de la Virgen.

El rey Alfonso X, en 1258, confirmaría los privilegios concedidos a la Orden Teutónica e, incluso, la estrategia real de ser apoyado por estos en sus pretensiones imperiales como legítimo sucesor por vía materna. Los caballeros Teutónicos mantenían su organización monástico-militar, no tenían planes de expansión y su monasterio-palacio de Santa María de Castellanos, hospital e iglesia era su mayor logro así como estar libres del pago de impuestos, peajes y otros diezmos, a su vez se les permitía recaudar limosnas que estaban en función de la importancia de la Orden y les llevó a acumular una gran fortuna.
Se conoce el nombre del primer Comendador que fue Juan Alonso de Vezdemarbán y también que hacia 1355 estaban en franco y progresivo declive pues la rivalidad con otras órdenes y el fin de la dinastía de los Suabia los dejaban menos protegidos, la españolización de la encomienda también condujo a conflictos e hizo que los pocos Teutónicos que quedaban se replegaran hacia el Báltico abandonando la zona hispana. En 1440 el papa Eugenio IV concede esa encomienda teutónica a Pedro Gundisalvo, procurador general de la reina María de Castilla y prior de los caballeros del Santo Sepulcro de Toro, antes había estado gestionada por la Orden de los Predicadores.

Hacia 1510 la Orden se enfrenta a tensiones y pelitos internos por sus bienes, como el que afecto a Juan de la Mota, comendador español ante la usurpación por parte de los monjes cistercienses del Monasterio de la Santa Espina y de los canónigos de la Orden del Santo Sepulcro de Toro. Posteriormente Juan de Bullón recibe la encomienda del Gran Maestre Ludwig von Erlichausen, pero ya vivían la encomienda sus últimos días como teutónica que en manos de Diego del Castillo, a favor de Rodrigo Ulloa y, posteriormente, del último comendador Constantino del Castillo, vería desaparecer el viejo poder pese a que este luchó por restablecer la supremacía en la zona reforzado por el apoyo del papa León X con cargos tales como conde del Sacro Palacio Lateranense, noble del Sacro Palacio Apostólico, familiar y escudero pontificio. El interés personal primó por encima de restablecer la unidad teutónica y cuando en 1523 el Gran Maestre de la Orden envió una embajada a Santa María de Castellanos Constantino expuso su idea de dividir en siete capellanías la encomienda y que estuvieran gestionadas por un Capellán Mayor, ese sería el principio del fin pues la posesiones españolas eran consideradas como “lejanas” e “incontrolables” y dejaron de tener valor para los alemanes.

El 5 de mayo de 1556 el papa Pablo IV decreta la bula de la extinción de la encomienda de la Orden Teutónica de Santa María de Castellanos de la Mota a propuesta de Constantino que sería el último comendador de la Orden Teutónica en España.
El 24 de abril de 1809 Napoleón Bonaparte decretó la disolución de la Orden Teutónica en toda Europa además requiso todos sus bienes. En 1810 de arrasa –por tropas francesas en España- el Convento, el Castillo y el Hospital del Priorato en Mota del Marqués quedando subsistente la Ermita de Santa María, junto a la Iglesia parroquial de San Martin sin que posteriormente en los siglos XIX y XX el Priorato Teutónico se volviera a restaurar.

Los Alumbrados en Sevilla

Corría el año 1626 y en Sevilla actuaba con dureza la Inquisición con su injusta vara de medir… Así el 28 de Febrero de ese año se juzgaba y condenada a la beata Catalina de Jesús por “santidad fingida” y divulgar ideas y supercherías contra el matrimonio y la vida monástica. Se la castigó a seis años en un convento así como a llevar insignias de penitencia.
La Inquisición juzgó, igualmente, al presbítero Juan de Villalpando, éste tenía la idea que el Sacramento de la Penitencia era para que las personas que confesaban con él no pecasen y debían permanecer en sus casas en un estado de casi reclusión… Era la religiosidad entendida en el extremo…

Surge la secta de los Alumbrados con una idea muy particular: el Sacramento del Matrimonio era una especie de aberración e, igualmente, rechazaban la vida monástica. Promovían el Estado de Perfección ni ordenanzas canónicas.

En 1627, cuenta Ortiz de Zúñiga, en sus Anales, que: «Avíase descubierto por estos tiempos en Sevilla una oculta semilla de engaño, de tal modo arraigada, que pudo brotar especies de herejía más perniciosa: era esta de alumbrados, hombres y mujeres, que con capa de virtud ejercían muchos vicios, de que los sujetos principales fueron el maestro Juan de Villalpando, sacerdote, natural de Garachico, en la isla de Tenerife, y Catalina de Jesús, beata carmelita… A estos y otros muchos compañeros y discípulos prendió el santo Tribunal de la Inquisición, y fueron penitenciados en auto particular.»
Otro hecho vino a señalar a la secta de los Alumbrados pues el papa Inocencia XI, en 1687, condena la herejía del clérigo español, Molinos, “pretendiendo encubrir groseramente los excesos de la sensualidad con una devoción hipócrita, y una mística sublime en la apariencia, y lasciva en la esencia”.

Para muchos las ideas de los Alumbrados representaba la resurrección del priscilianismo.

Sociedades secretas iniciáticas

Otras órdenes y sociedades secretas que tienen o tuvieron presencia en nuestra ciudad dentro de grupos iniciáticos fueron:
Francmasonería: organización de carácter iniciático, en pos de la búsqueda de la verdad y el fomento del desarrollo intelectual y moral del ser humano. Se organizan en estructuras denominadas “logias”, agrupadas en una organización superior denominada “gran logia”, “gran oriente” o “gran priorato”.

Apareció en Europa entre el siglo XVII y XVIII. A lo largo de la historia, han existido numerosas disidencias por motivos de cambios de normativas, creencias, etc. Hay ciertos expertos que sitúan el nacimiento de esta sociedad en el antiguo Egipto, formado por los arquitectos y constructores de las pirámides.

Alberga, eso sí, numerosas personas que han destacado por conocimientos esotéricos, aplicables en su mayoría, a la construcción de edificios.

Exige una iniciación por parte de los miembros que desean entrar y, por supuesto, tiene una jerarquía formada por distintos escalafones.

Iluminati: Creada por Weishaupt el 1 de Mayo de 1776 en Baviera (Alemania), con el objeto de derrocar a los gobiernos y reinos del mundo, además de erradicar a todas las religiones y creencias para imponer un nuevo orden mundial, aboliendo las clases sociales, las propiedades privadas, derechos de herencia, patriotismo y nacionalismo, concepto de la familia tradicional e instauración de un ateismo oficial. En teoría, fue perseguida hasta su disolución por el Príncipe elector de Baviera en 1785 (además de la masonería). Aun así, al parecer, siguieron reminiscencias, atribuyéndosele a los iluminati la Revolución Francesa.

Aunque fue erradicada de Europa, no lo fue de EEUU, donde partiendo de Nueva York, supieron captar a personajes muy influyentes de la época (un antepasado de Roosevelt, o el propio Thomas Jefferson entre otros).
En la actualidad, hay tres o cuatro órdenes que reclaman ser los herederos de los iluminati: La Orden de Gabriel López Rojas (España), The Illuminati Order de Solomon Tubure, The Grand Lodge of Rockefeller y los Skull and Bones.
Garduña: Perduró desde tiempos de los Reyes Católicos hasta el siglo XIX. En Sevilla, fueron ajusticiados su gran maestre y 16 miembros el 25 de noviembre de 1822.

La Garduña tenía carácter de sociedad secreta criminal cuyo ámbito de actuación era España y sus colonias desde el siglo XV hasta el siglo XIX. Su origen hay que encontrarlo en las fraternidades criminales, partiendo de ella alcanzaron poder, extensión y complejidad organizativa sólo pudiendo ser comparadas a la mafia moderna e, incluso, se la ha comparado con la moderna Camorra napolitana, pues nació en una época en que Nápoles era de la Corona Española.

La Garduña es mostrada, en muchas ocasiones como una sociedad en la cual impera el secretismo junto al gusto por lo esotérico y la parafernalia de los ritos con más de ficción que de realidad.

La Garduña en España tiene su fundación en Toledo hacia 1412, inicialmente tuvo su caldo de cultivo en asaltadores de caminos y bandas incontroladas que tenían como objetivo a los acaudalados musulmanes y judíos, amparándose en una presunta cooperación con el Santo Oficio. Su presencia más notable lo tienen en Sevilla que era donde se centralizaba, en años posteriores, el comercio y desembarco de tesoros que venía de América y que era muy codiciado por la Garduña tales como oro, plata, perlas, esmeraldas y objetos de calor. Ello hizo que en la capital hispalense fluyera el dinero y en torno a este la delincuencia en la que la Garduña tuvo mucho que decir.
Sus reglas eran:

1. Buen ojo, buen oído, buenas piernas y poca lengua.
2. Recibir bajo protección a mujeres que sufran persecución por la Justicia.
3. Los chivatos no podrán, en su primer año de noviciado, montar “negocios” por sí solos.
4. Los punteadores se encargarán de los negocios de más cuantía.
5. Los floreadores vivirán a costa de sus uñas con un tercio de sus negocios y dejarán algo para las ánimas del Purgatorio.
6. Los encubridores recibirán el diez por ciento de todas las sumas.
7. Las sirenas se quedarán los regalos de los nobles.
8. La regla máxima será: “antes mártires que confesores”.

Miguel de Cervantes en “Rinconete y Cortadillo” refleja todo ello muy bien en el personaje de Monipodio que es un personaje al cual conoció cuando estuvo preso en las Reales Cárceles sevillanas, hoy en calle Sierpes.

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