Por: Jose Manuel García Bautista

Fernando III, Santo Patrón de Sevilla, hijo de Alfonso IX y Berenguela, nació en la población zamorana de Valparaíso en el año 1.199 o 1.201. Tras la muerte de Enrique I y de su padre Alfonso IX, en 1230, une las coronas de Castilla y León.

Cabeza de la Reconquista en 1.224, logró situar a la corona Castellano – Leonesa en la primera, por extensión, de España.

Falleció en el año 1.252, fue enterrado en la Catedral de Sevilla y canonizado en 1.671. Coincidiendo con su onomástica, que se celebra el 30 de mayo, es expuesto su cuerpo incorrupto.

La importancia histórica del rey santo, Fernando III, en el Sur de España es innegable, principalmente en Cádiz y Sevilla. Fue con motivo de su beatificación en 1668 cuando se procedió a la apertura de su sepulcro en la Catedral, en la Capilla Real, un 17 de Marzo; allí, en solemne ceremonia se descubrió la loza que tapaba al mismo y hubo una gran sorpresa.

Al abrir el sepulcro se descubrió que el rey santo se encontraba con sus ricas telas en la cual destacaba el adorno que representaba a los castillos y leones, tan representativos del reino de España; además había un cetro, una sortija con un zafiro (posiblemente) y una espada con su puño en plata.

Se levantó acta porque aquel cuerpo tenía una peculiaridad: ¡estaba incorrupto! Todo ello sin, en teoría, haber sido embalsamado, hecho que analizaron y certificaron los médicos de la época, don Gaspar Caldera, don Pedro de Herrera y el erudito don Cristóbal Báez.

Sería un 3 de Marzo de 1967 cuando llega a la capital hispalense el denominado Breve Pontificio por el que se canonizaba al rey.

Y es que San Fernando tiene un lugar destacado en la Reconquista de España pero también en todo el Sur del país.

Una vez el rey Fernando III ganó la plaza de Sevilla mandó organizar la cuidad, don Remondo fue nombrado arzobispo, la vida municipal comenzó nuevamente a cobrar vida en la ciudad según la legislación cristiana; se otorgaron franquezas a los caballeros sevillanos y se hizo un reparto de terrenos.

El rey mandó construir naves en Vizcaya para proteger el Estrecho y la zona de Cádiz de otro posible ataque e invasión musulmana y atacar a Marruecos, pero no pudo hacer esto último al caer enfermo, estando en la primavera del año 1252 recluido en sus aposentos del Alcázar.

Entre tanto el príncipe Alfonso, posteriormente conocido como “El Sabio”, tomaba otras plazas como Jerez, Sanlúcar, Lebrija, Medina Sidonia y muchas otras. Pero fue avisado del grave estado de salud de su padre y tuvo que volver a Sevilla temiendo el fatal desenlace.

El 30 de Mayo de 1252 recibió del obispo de Segovia el Santo Viático, el rey salió con una soga al cuello –como penitencia- y dejado en el suelo su cetro y la corona en señal de renuncia a todo lo material: “desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo he de volver al seno de la tierra”.

En aquella escena estaban presente la reina doña Juana y sus hijos fruto de los matrimonios con la reina y con doña Beatriz de Suabia, estaba ausente el príncipe Sancho que ocupaba el cargo de arzobispo en Toledo.

El rey San Fernando, Fernando III, tuvo varias visiones de la Virgen María durante su vida, de ahí que se ganará ya en vida fama entre sus nobles de ser una persona santa. El descubrimiento de su cuerpo incorrupto aceleró todo el proceso por lo que hoy es conocido como el “Rey Santo”.

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