Por: Jose Manuel García Bautista

En el año 1391 iba a suceder en Sevilla uno de esos hechos difíciles de olvidar… En la primavera de aquel año comenzó a difundir todo tipo de infamias en la ciudad don Fernando Martínez contra los judíos… Era una época en la que las religiones convivían pacíficamente, así no había mayores tensiones entre cristianos, judíos y musulmanes. Procuraron las autoridades que se respetaran las creencias de todos los sevillanos, así había una mezquita en la Plaza de San Pedro y varias sinagogas judías, una en la Plaza de Santa Cruz, en Santa maría la Blanca y en San Bartolomé. Así lo hicieron respetar los reyes San Fernando o Alfonso X “El Sabio”.

Pero aquel señor, Arcediano de Écija, iba sembrando su semilla en los sevillanos, arraigando su odio contra los judíos y promoviendo un motín contra ellos que desencadenó en la entrada en el barrio de la Judería y saqueando las tiendas o pegando a los judíos…

Aquello era intolerable y los alguaciles don Álvar Pérez de Guzmán –Alguacil Mayor-, los alcaldes mayores Rui Pérez de Esquivel y Fernando Arias de Cuadros realizaron algunas detenciones que concluyeron en penas de azotes. Pero para muchos aquellos azotes no eran más que más leña a un fuego que ya había comenzado a prender…

La situación era tan compleja y había alcanzado ya tales dimensiones que el Alguacil Mayor mandó llamar a la nobleza a que participara de la defensa del barrio; pero no podían apenas con la masa ingente de personas que se revelaban contra ellos y deseaban atacar a la Judería en pleno barrio, hoy, de Santa Cruz.

El 6 de Junio, al grito de “muerte a los judíos” el pueblo se levantó contra la Judería y entraron en el barrio saqueándolo todo a su paso y pegando a los judíos. Su barrio se extendía por el barrio de Santa Cruz, Santa María la Blanca, San Bartolomé quedando delimitado por las propias murallas de la ciudad y el Alcázar, un barrio de la Judería al que se accedía por dos puertas: la existente que había en la calle Mateos Gago y la Puerta de la Carne que daba al denominado prado de espantaperros que hoy ocupa el edificio de Diputación de Sevilla.

Hubo una auténtica matanza y muchos judíos perecieron degollados en sus calles, en sus casas, comercios, sinagogas… Los supervivientes huyeron de la ciudad y pidieron amparo a la Regencia pues el rey tenía sólo 11 años…

Pasó el tiempo y algunas familias volvieron al barrio pero ya nada sería igual… Dos sinagogas fueron expropiadas, una de ellas pasaría a llamarse Santa María de las Nieves o Santa María la Blanca, y la segunda en lo que hoy es la Plaza de Santa Cruz.

Años después Enrique III ya pudo reinar al alcanzar la mayoría de edad y mandó procesar y dar cárcel al Arcediano de Écija, a don Fernando Martínez que fue el instigador de aquella matanza. Impuso a los sevillanos una multa (junto al Ayuntamiento de la ciudad) cuya cuantía era tan elevada que no pudieron pagarla de una vez y hubo de ser fraccionada en una década según recoge el “Libro del Mayorazgo” en el Archivo Municipal.

Cuando en 1492 los Reyes Católicos decreta la expulsión de los judíos de España en la ciudad de Sevilla apenas hubo ninguna… Casi a todos los habían exterminado o ya se habían ido… Un claro ejemplo de xenofobia que no debe repetirse jamás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s