Por: Jose Manuel García Bautista

El fenómeno OVNI tiene en la provincia de Sevilla una especial trascendencia, quizás por todo ello son estas latitudes un lugar especial para esos encuentros con los No Identificados. Como resultado de más de 25 años de investigación y recopilación de la presencia de estos artefactos en nuestros cielos mi último trabajo, OVNIs en Andalucía, ahonda en esta cuestión. Hoy comparto con vosotros parte de esa información en exclusiva.

El OVNI de Utrera

Sucedió el primero de Mayo de 1979 en la localidad sevillana de Utrera, en la barriada de Fontanilla. Allí un chico de trece años, José M. Romero Jiménez, narraba a un periodista lo que había visto aquella noche a las cinco de la mañana:

–Era una cosa muy grande, muy grande. Cogía toda la explanada donde jugamos al fútbol, pero era más grande. Se puso encima de ella hasta rozar con los árboles y luego se quedó allí. Giraba continuamente y tenía luces de varios colores, pero muy fuertes. Algunas de ellas daban también vueltas y una de ellas me alcanzó en los ojos en un momento y entonces no pude ver. La parte de arriba era de dos colores, que se cambiaban y, por debajo, le salieron unas patas.

El mismo chico manda una carta a la redacción del periódico en la que inocentemente se expresa así: «Eran las cinco de la madrugada. Hacía mucho calor y tenía muchísima sed. Me levanté para beber y me puse el pantalón. Fui antes a los dos cuartos para ver si estaban todos despiertos o dormidos. Después fui a ver mi reloj de pulsera y eran las cinco en punto. Entonces, cuando venia para acostarme, al pasar por la puerta del salón, si una luz. Me asomé al balcón y era un platillo volante, un OVNI. Tenía, más o menos, unas dos mil bombillas. Bueno, bombillas, no luces. Estuvo aterrizando en el campo de fútbol de mis pisos, que está frente, pero no cabía y estuvo un rato allí. Una luz muy grande y deslumbrante estaba como si fuera recogiendo polvos, piedras, palos y se metía en el OVNI. Tres luces que daban vueltas y la del medio me dio muchísima luz en los ojos. Entonces, cuando se quitó esa luz de los ojos, ya el platillo volante se había convertido en invisible, pero el ruido y el viento todavía se escuchaban. Cuando ya iba saliendo de los pisos se volvió visible, pero tan lejos como una luz grande sola, todas juntas. Me acosté impresionado de lo que vi. Cuando me desperté, a las nueve y media de la mañana, mi padre se dio cuenta de que dejó por la noche abierto el balcón y la puerta de la cocina. Me levanté y no quería hablar con nadie. Sólo se lo dije a mi madre, pero ella cree que eso lo soñé yo. Por la tarde ya lo sabía toda la barriada y todos se reían de mí y el único que me cree es Sebastián Ramírez Rivera. Vive enfrente de mí pero abajo. Él me cree porque dice que a esa hora vio el campo de fútbol alumbrante, pero creyó que eran ilusiones suyas. Tardé todo un día en recordar y dibujar como fue esa gran noche, que la recordaré toda mi vida…»

Los activos integrantes de la Red Nacional de Corresponsales se desplazaron al lugar para hablar con el testigo. En el pueblo localizan a Sebastián Ramírez quien les dice: «Me acosté cuando terminó Los Ropers en la televisión. Al rato me dormí y cuando eran las cuatro o las cuatro y media me desperté porque tenía mucho calor y sentí una extraña luz en mi cuarto. Yo creí que era la Luna o la luz de la calle. Me destapé entero y sólo me tapé con la colcha. Después, serían cinco las cinco o cinco y diez de la madrugada, sentí mucho frío y me tapé entero de miedo que tenía. Más tarde se fue la luz. Estuvo más de diez minutos. Me dije para mí que la luz no podía ser la Luna, ni tampoco la de la calle, por lo que cerré los ojos y me dormí».

El OVNI se ubicó a unos 40 metros del suelo, según el cálculo de los testigos, y estuvo sobre el lugar unos quince minutos y en la trayectoria que marcó cuando comenzó a moverse era una constante los continuos cambios de rumbo y maniobras imposibles… Hasta que comenzó a balancearse poco a poco. Se encontró entonces en la posición del segundo testigo: José M. Romero y fue cuando descendió a unos quince metros e intento aterrizar estando a ras de la copa de los árboles.

El objeto es descrito como metálico con los bordes bien definidos, siendo el metal como de acero bruñido o hierro azulado.

Medía unos veinticinco metro o cinco de altura y poseía ventanillas y luces. A través de las ventanillas podían verse unos cables. La cúpula del OVNI cambiaba de color del verde al rojo hasta que se quedó en verde. Su superficie tenía muchas luces de un tono amarillento, y las ventanillas tenían un tono fuertemente amarillento.

Al intentar hacer fotografías a la zona donde estuvo el OVNI la máquina fotográfica no funcionaba, como si algo le afectara… ¿Radiaciones? ¿Electromagnetismo? No se supo pero dejó con la interrogante de lo sucedido aquella noche en la localidad sevillana de Utrera.

Aterrizaje OVNI en la Universidad Laboral

Sucedió el 9 de Mayo de 1980, a la diez y media de la mañana, iba a suceder algo que pasaría a los anales del fenómeno OVNI en España.

El día estaba despejado y climatológicamente perfecto. Un estudiante, de primer curso de Delineación, de diecisiete años –José Luis Romero Guerra– estaba dibujando en su mesa cuando algo le hace mirara por aquel ventanal…

Era una extraña luz que venía del suroeste con dirección al centro educativo, a la Universidad Laboral. El chico lo describió como una «especie de saco de plástico que levantaba un remolino de ciento». Fija su atención en el objeto y ve algo extraño… El objeto se sitúa sobre un árbol sobre un eucalipto y comienza a descender poco a poco hasta tomar tierra. Es estudiante llama a su amigo de clase Fernando Augusto González y ambos contemplan como aquel objeto permanece por unos minutos sobre el terreno para comenzar a ascender suavemente y quedar parado sobre el mismo árbol para comenzar a desplazarse en dirección Sur, a Cádiz, para alterar su rumbo poco después y tomar dirección a Sevilla. Ascendió aún más y desapareció.

La zona de la Universidad Laboral se sitúa en lo que antaño eran los terrenos de Fuentequintillos en las proximidades de lo que era la comarcal 432 entre Sevilla y Utrera, una zona muy activa a nivel de avistamientos OVNIs. Así en el verano de 1950 la Red Nacional de Corresponsales ya informaba de un suceso en Montequinto en aquella misma carretera cuando apareció un objeto circular con una cúpula en su parte superior que se metió entre los olivos provocando un remolino de tierra para perderse en el aire entre un tremendo zumbido.

El 19 de Septiembre de 1976 en el kilómetro cuatro de la carretera entre Sevilla y Alcalá se pudo ver, por parte de diferentes testigos, la evolución de un extraño objeto que se dividió en tres esferas de color blanco muy intenso.

En la misma zona de la Universidad Laboral se registra otro aterrizaje de un extraño objeto en Mayo de 1979.

Mientras, aquel 9 de Mayo de 1980, Fernando Augusto González y José Luis Romero Guerra avisaron a otros compañeros de clase como Alfonso Caballero Laguna, Francisco Javier Bartolet, José Martín y Manuel Mancha más su profesor de dibujo Luis Gómez. Todos fueron testigos de las maniobras del extraño y misterioso objeto.

Alfonso Caballero diría a los miembros de la Red Nacional de Corresponsales:

–El objeto se manifestó de una forma extraña, de manera un tanto extraña, ya que su trayectoria fue modificada bruscamente. Pasó de dirección sur a dirección norte y se perdió entre las nubes.

Añadió que:

–Era de aspecto metálico, uniforme, la parte superior parecía más brillante que la inferior, parecía un globo de la feria, metálico por una parte y rojo por la otra. Cuando estuve viendo el objeto, éste brillaba de una forma un tanto extraña. A ratos brillaba, luego no se veía y posteriormente, volvía a resplandecer. Cree que esa brillantez pudo ser producida por el objeto, ya que esto se producía a las diez u once menos cuarto de la mañana, cuando el sol pegaba con mucha fuerza y el día era totalmente raso en esos instantes. Si hubiera sido el reflejo solar, debería haberlo emitido constantemente y no a intervalos, no de forma intermitente.

El 13 de Mayo de 1980 miembros de la Red Nacional de Corresponsales se trasladan a la Universidad laboral para comprobar el lugar. No había rastro del presunto aterrizaje, las lluvias de días anteriores habían borrado cualquier rastro que pudiera haber dejado.

Aquel 13 de Mayo de 1980 el diario ABC de Sevilla publicaba una fotografía de un presunto OVNI sobre el puente de Triana en dirección al Aljarafe sevillano. Era un objeto de forma ovalada, se pudo ver sobre las 20.00 h. El reportero que cubrió la noticia marchó posteriormente hacia Alcalá de Guadaíra y a las once de la noche vio una gran esfera luminosa de color blanco similar al OVNI visto sobre el puente de Triana, la descripción también era muy cercana a la realizada por los estudiantes de la Universidad Laboral sobre el objeto visto el 9 de Mayo de 1980.

OVNIs en la ribera

Sucedió en el verano de 1999. Siempre que se investiga un posible avistamiento OVNI se tiene muy en cuenta la formación de la persona testigo presencial del supuesto avistamiento. Son demasiadas las personas que todo aquello que no les cuadra en su esquema mental tienden a darle una explicación fantasiosa o descabellada, al ver un artefacto u objeto extraño en el cielo, por simple desconocimiento, se le encasilla en: «He visto un OVNI». Es demasiado normal estudiar casos de éste tipo y encontrarte que lo realmente vio el testigo se explica con razones de lo más normal, fenómenos físicos o atmosféricos. Nuestra historia es de esas que no parecen prestarse a la duda.

Los testigos del avistamiento fueron seis chicos (tres chicos y tres chicas) que decidieron ir un fin de semana a las riberas de la Sierra Norte sevillana, por la localidad de San Nicolás del Puerto a unos 105 km., de Sevilla. Todos son naturales de la capital hispalense y gozan de una excelente preparación universitaria. Ángel Hurtado y Marta Pérez son estudiantes de último año de la Facultad de Física de Sevilla, Miguel Paz y Antonio León son amigos y estudiantes de Ingeniería Industrial, sus respectivas novias, Elena Santos y Nuria Rojas estudian Derecho y Filosofía. Las tres parejas decidieron pasar –como ya se ha comentado– el fin de semana de acampada y así poder disfrutar de una anunciada lluvia de meteoritos que tendría lugar en la segunda semana del mes de Agosto. Todos se dirigieron en sus vehículo hacía el lugar e instalaron sus tiendas de campaña en un claro para así tener una vista mejor del cielo y la noche estival. Todos tras disfrutar de un magnífico día en la ribera con juegos, almuerzo, cena y buena compañía decidieron ir preparándose para pasar la noche en «vela» mirando al cielo. Era más bien una excusa para pasar el fin de semana juntos y pasarlo bien, pero también estaban interesados en ver una lluvia de «estrella fugaz», las chicas para ello llevaban una lista de deseos… Comenzó el periodo de vigilancia y se comenzaron a ver, esporádicamente, algunos destellos luminosos, eran las «estrellas de los deseos», todo marchaba bien. Estaban alineados en sus sacos de dormir a la vez que iban haciendo chistes y gracias y reían con las ocurrencias de unos y otros. Pero al llegar a 02.11 h. De la noche vieron algo que no cuadraba con lo que habían ido a ver. Un haz luminoso, de los escasos que pudieron ver, ralentizó su marcha, frenó y a todos les llamó la atención, frenó y se hizo más luminoso el «punto» en el cielo. Se movía despacio y todos comentaban que: «a lo mejor es un avión o algo así», todos preguntaban a Ángel y Marta pero éstos simplemente observaban con curiosidad. Pasaron un par de minutos y aquel punto seguía casi inmóvil en el cielo cuando de pronto recobró algo de su velocidad y comenzó a describir maniobras imposibles en el cielo: «eran unos zig–zag increíbles, no he visto jamás nada igual…», comenta Ángel.

El artefacto (descartada obviamente ya la posibilidad de la lluvia de meteoritos) hizo varias maniobras en Z durante algo menos de 30 segundos y desapareció en un haz de luz que imitaba la cola formada por los fragmentos estelares al rozar nuestra atmósfera. Todos comenzaron a dejar a parte el motivo de su estancia en las riberas y a comentar lo que podía haber sido aquello. Con una sólida preparación académica descartaron posibilidades comunes como algún fenómeno atmosférico o natural. Tecnológicamente hablando nuestra civilización no ha alcanzado aún ese nivel –al menos públicamente– y seguían preguntándose: «¿Qué podía ser aquello?» El avistamiento finalizó a las 02.14 min., y todos sopesaron que podrían haber visto lo que los ufólogos –«esos locos por los OVNIs»– denominan Objeto Volante No Identificado.

Avistamiento en San Calixto

Sucedió en la noche del Lunes 4 de Junio del 2001, esa noche se vio una extraña forma ovoidal luminosa en la proximidades del Embalse de Bembezar, cerca del ufológico embalse del Retortillo. El testigo bajaba procedente de San Calixto en dirección a La Sevillana (localidades–pedanías de la Sierra Norte de Sevilla) cuando sobre las 21.50 h. pudo ver hacía el extremo sur del embalse una misterioso forma ovoidal muy luminosa, de un color anaranjado–amarillento intenso. Joaquín R. D. pudo observar la evolución y trayectoria (sur–norte) del objeto durante unos segundos (30 segundos aproximadamente) para desaparecer de su visión. La misteriosa forma luminosa se movía de forma rápida y provocó interferencias en la radio del auto cuando –en cierta forma– sobrevoló el vehículo.

Cualquier momento puede ser el elegido, como hemos comprobado en estas páginas, para que los No Identificados nos sorprendan haciendo acto de presencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s