Por: Jose Manuel García Bautista

Rescatados de… ¿la muerte?Aquellos que sufrieron éstas experiencias y volvieron es posible que no estuvieran ante la muerte y si en la antesala de la misma.

¿Qué hay en el otro lado? Creo que esa pregunta todos la conoceremos algún día de forma privada y personal. Sólo los fallecidos la conocen…Aquellos que sufrieron éstas experiencias y volvieron es posible que no estuvieran ante la muerte y si en la antesala de la misma, al fin y al cabo, no están muertos… A muchos les han certificado la muerte y después han vuelto a la vida y no por ello podemos afirmar que realmente estuvieran muertos. Puede resultar paradójico esto que escribo pero basta recordar el caso de los muertos vivientes de Haiti: los médicos certifican la muerte de un enfermo, ¡incluso se le punzan los ojos! (imagínense…) y no hay la menor muestra de dolor o vida. Se les entierra y al cabo de los días ahí están… Estados de catalepsia avanzada que confunden los diagnósticos de los médicos y forenses. Estados de catalepsia avanzada que provoca una neurotoxina que produce el pez globo… Los estados mentales son difíciles de evaluar y más aún cuanto más profundos son. Un muerto viviente haitiano (conocidos por zombis, término al que tanto daño le ha hecho el cine de ciencia ficción-terror) no está realmente muerto, pero su estado confunde el diagnóstico médico. ¿Califica la medicina actual de «clínicamente muerto» o «muerto», por desconocimiento, a aquellas personas que por su estado de sumisión cataléptica o de otra índole no muestran respuestas a los estímulos médicos o aparatos de medida médica que establecen la barrera entre la vida y la muerte?

La zombificación

La tetrodotoxina es una potente droga o veneno que es capaz de sumir al ser humano en un profundo estado comatoso, diagnosticado de muerte, pero que sin embargo hace que su víctima mantenga una conciencia interna total hasta el momento de su muerte final o resucitamiento. Ésta neurotoxina, que se encuentra en los peces globo y otros animales, bloquea el paso de las señales nerviosas ,deteniendo por completo el movimiento de los iones de sodio en el interior de las células… Diagnosticar la muerte es una tarea muy difícil, ya desde la Antigüedad se habla de personas que volvieron de la muerte, es decir, que tras ser dados por muertos resurgieron para vivir (relatos de Plinio El Viejo) .

¿Cuántos diagnósticos de muerte (y disgusto familiar…) se han dado y cuya correspondencia real no era, precisamente, la muerte…? No trato de insinuar nada, simplemente creo que podría haber otras explicaciones para las denominadas ECM, que en demasiadas ocasiones se da un diagnóstico de fallecimiento para resucitar el paciente luego, que la medicina –aún– desconoce mucho acerca de la muerte y del funcionamiento del cerebro y cuerpo humano así como de los estados de sumisión de las que es capaz de sumergirse para hacer confundir ese estado con la muerte, que el subconsciente humano puede asimilar información procesada sobre relatos de experiencias cercanas con la muerte y transformarlas para su situación y persona, etcétera. En suma, que hay que admitir el desconocimiento, desconocimiento originado no por la desidia y falta de interés –todo lo contrario– sino por que las investigaciones y estudios realizados aún no han llegado al punto de obtener conclusiones y avances en lo que denominamos muerte, y estudiar otras posibilidades tras las ECM, incluyendo posibles respuestas alternativas debidas a la PES que es capaz de aflorar en el individuo en una situación extremadamente crítica.

La moderna psicofarmacología , que estudia la acción de las drogas sobre la mente, se afana en investigar, estudiar y avanzar en el campo de las drogas psicoactivas para aplicar sus resultados sobre enfermos de todo el mundo y beneficiarse de sus efectos. Aún no se ha llegado a comprender como la neurotoxina denominada tetradotoxina puede atacar y suspender en un estado de carencia límite al sistema nervioso autónomo –movimientos involuntarios del cuerpo humano como el movimiento del corazón– y a nuestro cerebro hasta el punto de confundir ,por falta de señales vitales, el diagnóstico de un forense… Si una droga puede sumir a nuestro cuerpo y mente en un estado extremo, ¿no puede el mismo organismo sumirse en un estado análogo a éste como un mecanismo de defensa ante cualquier eventualidad externa o interna…? ¿No podrían darse estados catalépticos tan extremos…? ¿No podrían existir éstos mismos estados en pacientes en la actualidad –en nuestros hospitales ahora mismo– y certificarse su «muerte» para resucitar de forma milagrosa posteriormente? ¿Se produce en el paciente terminal un desarrollo de la percepción extrasensorial que le hace experimentar casos de desdoblamientos, viajes astrales fuera del cuerpo físico, experiencias en el túnel de luz y establecer contacto -ante su crítica situación- con los familiares y amigos ya fallecidos? Nuestro cerebro es nuestro gran desconocido, el que no existan señales cerebrales no quiere decir que no haya actividad cerebral, recordemos que sólo usamos y conocemos un 15% de nuestro cerebro, el resto junto con su funcionamiento no es desconocido…La percepción extrasensorial de un individuo aún no puede ser medida ni detectada por ningún instrumento y sin embargo está ahí, originado por una gran actividad cerebral en un teórico paciente con diagnóstico de muerte cerebral…

Nuestro ejemplo de la tetradotoxina sólo pretende hacer ver que nuestro cuerpo puede sumirse (llevado a partir de sustancias naturales originadas por nuestro cerebro) en estos estados carenciales que pueden llevar al error de diagnóstico final una vez analizado el cuadro clínico del paciente. En ningún caso se pretende confundir al lector de este informe o hacerle creer que todos los casos de ECM se producen en pacientes bajo los efectos de potentes psicoactivos o que existe una relación directa con la tetradotoxina, o que es una respuesta directa a las experiencias cercanas a la muerte. Es sólo un ejemplo del poder de determinadas sustancias sobre el cuerpo, del poder de la mente, y que el desconocimiento médico puede avaluar una situación de forma errónea, aunque todas las pruebas apunten a lo acertado de su diagnóstico…

¿Qué es la muerte?

La muerte no es sólo el cese de las constantes vitales, también es un proceso de descomposición molecular. Obviamente, lo primero es apreciable, pero el segundo punto sólo lo es con el paso del tiempo. Esperar éste proceso sólo para certificar una muerte puede ser, a veces, innecesario.

Enrique Díaz, licenciado en Farmacia, opina que en la actualidad «existen una gran cantidad de inhibidores psíquicos, alucinógenos y ácidos, psicotrópicos y otras sustancias que hacen reaccionar a nuestro cerebro de forma sorprendente. Cada día se avanza más en el terreno de las sustancias psicoactivas y psicotónicas, pero debemos de tener en cuenta que aunque la farmacología lleva miles de años investigando, éste terreno en cuestión está muy verde, está casi inexplorado, sobre todo en su nivel de relación sobre los efectos que crea en nuestro cerebro y que desconocemos. Efectivamente, nuestro organismo, llegada una situación límite, puede llegar a desinhibirse de todo y enajenarse de sensaciones y del movimiento, convirtiéndose o adoptando una actitud vegetativa, comatosa. Ésta situación, de ser muy extrema, podría llegar a confundir el diagnóstico médico y así certificar su muerte. Pero, claro está, antes deberían de resultar negativas las pruebas que a tal efecto se le realizan, y no es tan fácil el equivocarse en un diagnóstico tan evidente como es la muerte clínica. La tetradotoxina es una importante droga, es –con diferencia absoluta– más potente que la cocaína y mucho más mortal. Sin embargo tiene unas características muy importantes de cara a una futura aplicación farmacológica. Efectivamente es una droga que ha confundido muchos diagnósticos médicos dictaminados como muertes».

En Japón se han producido muchos casos de muertes por envenenamiento de consumo de fugu –de porciones de carne del pez globo servida en los restaurantes» japoneses–. El veneno se encuentra en el hígado, huevas y testículos y es muy difícil de eliminar (ni hervido, ni cocido, ni asado…). No obstante constituye un manjar sin igual en tierras orientales. Tras el envenenamiento y muerte clínica diagnosticada y certificada, en algunos casos, el fallecido vuelve a la vida a los pocos días… «Ten en cuenta que la tetradotoxina es una droga muy potente, pero que no se puede comparar con las sustancias que puede llegar a generar nuestro cerebro en condiciones de extrema tensión o situaciones límites de diferente origen. Las endorfinas son sustancias de una potencia brutal y que genera de forma natural nuestro cerebro. En una situación, como hemos comentado ya, límite, el cerebro puede generar sustancias que aislan a nuestro organismo, a nivel sensitivo y de movimiento, e incluso puede rebajar al mínimo de supervivencia las constantes vitales del ser humano. La tetradotoxina es una sustancia que genera la naturaleza en los peces globo, pero que igual que en los animales genera esa sustancia, en el ser humano puede generar otras sustancias análogas de fuertes características calmantes, sedantes y analgésicas que nos pueden llevar a un estado de coma profundo indiferenciable con la muerte y sin embargo estar vivos. Es aún un terreno inexplorado y que debe deparar en un futuro unas interesantes revelaciones», insiste el licenciado en Farmacia a este respecto.

¿Qué dice la ciencia?

El doctor José Luis López afirma que aún no sabemos en una situación de extrema gravedad «cómo reacciona el cerebro y como protege al cuerpo. Se está investigando sobre las reacciones del rinincéfalo en tales situaciones pero todo es un terreno especulativo. El efecto de las medicaciones es, a veces, perjudicial para el enfermo, es más, en ocasiones se ha desconectado y suspendido la medicación a un paciente desahuciado y este ha notado una gran mejoría cuando todos esperaban el fallecimiento. Personas sin ninguna reacción a los estímulos externos, con las pupilas fijas y carentes de reflejo han vuelto a la vida tras serles suspendida la medicación. A determinados pacientes se les satura de fármacos (totalmente embotados) para aliviar su angustia y dolor y lo que se está realmente haciendo es saturar su organismo de sustancias de carácter sedante y calmante que hacen entrar al paciente en un estado de aletargamiento progresivo cercano al coma o dentro de éste que adquiera el carácter de irreversible. A veces, el uso de estas sustancias no hace más que entorpecer una próxima o futura mejoría del paciente, en cierta forma se le está impidiendo –de forma inconsciente– el sobreponerse de su dolencia. Es evidente que podría haber analogías entre el aletargamiento que provoca la tetradotoxina y el aletargamiento que puede provocar la saturación farmacológica del paciente y las sustancias reaccionarias emitidas por el cerebro, pudiera provocar un estado similar de coma letárgico fácilmente confundible con la muerte. No debemos olvidar en todo esto el propio miedo del paciente a morir, éste mismo miedo puede iniciar cambios fisiológicos que lo llevaran a la muerte… Son un cúmulo de circunstancias que pueden bloquear el cerebro humano y condenarlo a un estado cataléptico comatoso de difícil separación con el estado de muerte clínica, sin dudas serían casos difíciles y fácilmente confundibles. ¡Vaya papeleta que le quedaría al que certificase la muerte…! No obstante he de decir que es difícil equivocarse al realizar éste diagnóstico .Las técnicas están muy avanzadas por el estado del paciente, seguimiento diario y cuadro clínico y se sabe, lamentablemente, el periodo de vida que le queda…» En el plano de los tratamientos a pacientes el doctor López relataba lo siguiente: «En la actualidad está dando un gran resultado las técnicas de psicoterapia y tratamientos de sugestión. Se ha demostrado que si el paciente cree en su mejoría éste presenta una notable mejoría durante el tratamiento. La sugestión positiva del individuo es muy importante».

Quedaría por tratar de asociar las analogías entre las visiones experimentadas en aquellas personas que han atravesado el umbral de la vida. Todas dicen, aproximadamente, ver lo mismo: un túnel al final del cuál brilla una luz que les transmite paz, voces de seres ya fallecidos que les llaman y un apego al mundo terrenal conocido que lo obliga a volver. ¿Por qué todas las personas tienen ésta extraña visión? ¿Qué hilo invisible los une para experimentar esa misma visión? Es sin duda una experiencia traumática la que vive todo aquel que cruza el umbral de la vida, sobre todo por llegar a ella tras una situación de extrema gravedad. Sin embargo, puede que el sujeto experimente ésta sensación estableciendo similitudes inconscientes con otro instante traumático: el instante del nacimiento. «Todo es oscuridad, tengo la sensación de estar flotando, de gran tranquilidad. Veo una luz que me atrae, me lleva hacia ella, pero yo estoy muy bien en la oscuridad… Durante el trayecto oigo voces, estoy abandonando esa calma total en la oscuridad. Al llegar a la luz siento el calor de otras personas y dolor…» (Ann Miller, 1982).No, no es una experiencia cercana a la muerte, es el relato de una regresión hipnótica hasta el instante justo del nacimiento… ¿Pudiera ser éste el eslabón perdido, el hilo unificador, en forma de común visión, de ésta cadena a la que denominamos muerte? ¿La proximidad de la muerte hace recordar y establecer, casi, una visión holográmica de los familiares fallecidos que nos pareciera tan real como si realmente hubiera habido un contacto auténtico? ¿Se establece una relación ficticia, por simpatía, dentro de un estado de extrema gravedad, hacía los familiares y conocidos fallecidos? ¿Asocia el cerebro el estado venidero del cuerpo con aquellos individuos conocidos que el recuerdo asocia con la muerte?

No podemos afirmar que una persona ha estado muerta cuando ha vuelto de un estado determinado (en el caso de los muertos vivientes se registraron encefalogramas planos y ausencia de tensión y ritmo cardiaco así como de respiración,y sin embargo el muerto resucitó, y no al tercer día…) . Personalmente, encuentro éste tema fascinante pero creo que es Dios (alguno me tachara de tener ideas románticas y poco científicas…) quién determina cuando debe una persona reunirse con Él y que llegada esa hora no hay marcha atrás… Otros estados similares son pseudomuertes, medicamente muy interesantes y dignas de estudio, explicables desde diversos puntos de vista científicomédicos en el porvenir y al que, hoy por hoy y debido a nuestro desconocimiento sobre el tema, denominamos y confundimos con la muerte…

A mediados del verano de 1998 tuve la ocasión de asistir a una conferencia sobre las experiencias cercanas a la muerte, celebrada en el Real Club Círculo de Labradores y en la que participaba como conferenciante mí gran amigo Moisés Garrido Vázquez. En ésta reunión-debate-conferencia participó, entre otros, el doctor Julio Castilla, jefe del área del servicio de emergencias 061 en Sevilla. Se remitió en repetidas ocasiones a los casos que diariamente le toca vivir y lo poco que se puede hacer por un paciente al que le ha «tocado» la muerte… El médico no es más que un soporte, un apoyo en tan críticos momentos y que sólo le puede ofrecer su compañía y amistad… No se puede hacer otra cosa por él. Es un criterio abocado a una resignación encomiable. Realmente, los médicos reconocen su desconocimiento sobre ese estado que llaman muerte.

Para escribir éste informe-reflexión sobre la muerte he pasado horas en consultas privadas y laboratorios de farmacia informándome y documentándome con expertos en éstos temas. En visto sesiones privadas de vídeo sobre experiencias cercanas con la muerte, trabajo médico y bioquímico (farmacia). He asistido a conferencias privadas que me han impartido buenos doctores sobre el tema. He leído un sin fin de libros y poseo –en éste momento– unos conocimientos de psicofarmacia y sus estados, adquiridos en cursillo acelerado por un catedrático en Farmacia, que son envidiables. Y al llegar a éste punto sólo puedo admitir mi desconocimiento…Realmente nadie sabe/ sabrá lo que es realmente la muerte hasta que no pasa por ella y ya será demasiado tarde.

«Cuando el trazado del electroencefalograma es una recta, sin reactividad apreciable, mientras se somete al cerebro a unos estímulos en periodos de varios minutos, y todo ello durante 24 a 48 horas, el médico comprueba su defunción. El hombre entra en la muerte absoluta. La destrucción del cerebro, único órgano cuyas células son capaces de regenerarse, trae consigo el final biológico, el desmoronamiento sin retorno posible de todos los fenómenos vitales. Pero, si un día, los datos más o menos conseguidos actualmente para los seres inferiores se trasladan al hombre ,si unas sustancias llamadas estimulinas son capaces de transformar unas células conjuntivas indiferenciadas en células cerebrales, si unas células nuevas vienen a repoblar un cerebro deshabitado, entonces se volverá a animar el electroencefalograma, y con él las funciones del cerebro. Entonces academias, comités, legisladores y ministros deberán proponer una nueva definición de la muerte». Lo dice J.Bernard en El hombre y su muerte (L’homme et sa mort), sin traducción al castellano, en Maîtriser la vie, Desclée de Brouwer, año 1972.

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